martes, noviembre 15, 2005

Acerca de Las Miradas Perdidas

[ Macarena Carmona Heredia, Granada 2001 ]

El diccionario de Antonio Alay no contiene la palabra templanza. Su obra va del frío al calor sin pasar por un estado intermedio. Su objetivo es enfocado por un ángel o por un diablo. Busca su verdad y la persigue en las miradas de sus modelos.
Antonio Alay, profesor de Historia de la Fotografía en la Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI desde hace dos años, acaba de concluir su exposición fotográfica Las miradas Perdidas en la sala Artymagen de Zaragoza. Para los retratos que se agrupan en esta muestra, Antonio Alay ha secuestrado en su cámara las miradas intranquilas de los rostros con los que se ha encontrado cara a cara.
El resultado es que, tanto el fotógrafo como el espectador, se enfrenta consigo mismo ante las miradas perdidas que causan un cierto recelo inexplicable, un temor enigmático, como si hubiera capturado sentimientos en estado puro.

Ante estas fotografías de Alay, el espectador evoca los fotogramas expresionistas de David Lynch, su erotismo, su misterio, esa lejania y proximidad al mismo tiempo, una hipnosis visual que se esconde tras el laberinto vital. Pareciera que Antonio Alay narrara la misma fuga psicogénica que Lynch trataba en Carretera Perdida pero que, en lugar de usar una Panavisión, usara una Hasselblad.

Antonio cuida con un perfeccionismo apasionado la puesta en escena. Su estética recuerda a las estrellas del rock de los setenta, al Hollywood maldito y al lado más oscuro y mítico de la moda. Sus fotos buscan la trasgresión.

Olvido Andujar, Marzo 2004